¿Qué es la crianza positiva?

“No puedes educar a tus hijos como lo hicieron tus padre, pues tus padres te educaron para un mundo que ya no existe”

Para hablar de crianza positiva podemos comenzar haciéndonos algunas preguntas: ¿Cuáles fueron los patrones familiares con que fuimos educados?,¿Cuáles fueron las condiciones de crianza que recordamos de nuestros abuelos o padres? ¿Cuáles de ellas, al día de hoy, continuamos ejerciendo?, ¿qué patrones continuamos haciendo?

Para hablar de crianza positiva, es importante reflexionar sobre estás prácticas y romper con esos patrones que hoy en día resultan obsoletos y que necesitan evolucionar para responder mejor a las necesidades de nuestros hijos e hijas.

Podemos cuestionar esas prácticas extrañas que realizamos con nuestras familias. En este sentido es necesario hacer una pausa y reflexionar si estamos educando a nuestros hijos e hijas para el futuro o para un pasado que ya no existe. La crianza necesita estar enfocada en la actualidad, nosotros como padres, madres o cuidadores, estamos apoyando a nuestro hijos e hijas educándonos con bases para el futuro que ellos van a vivir.

¿Qué esto?

La crianza positiva es educar desde la amabilidad y firmeza, generando ese equilibrio como beneficio a largo plazo para nuestros hijos e hijas, para garantizar que sean adultos emocionalmente sanos. Buscamos generar una educación con firmeza, con sentido, enseñándoles límites con amor a nuestros hijos e  hijas, para formar adultos responsables. Con el propósito de fomentar el respeto mutuo,  apoyándolos a identificar sus habilidades y debilidades y sobre todo sus emociones. Esto puede suceder si nosotros como padres, madres y cuidadores, somos capaces de identificar |nuestras propias emociones, pues de esta forma  podemos compartir con nuestros hijos e hijas para que ellos, a su vez, aprendan a identificar sus emociones.

Para ejercer la práctica de crianza positiva, no se requiere necesariamente un conocimiento especializado. Todos como familia, padres, madres o cuidadores podemos practicar la educación de crianza positiva, informándonos, conociendo y sobre todo cambiando, actualizándose con las mejores proactivas incluyendo la paciencia. Con constancia y dedicación, siendo pacientes con nosotros mismos si recaemos en las prácticas anteriores, hacer una pausa y retomar las nuevas herramientas aprendidas y continuar. 

¿Cómo podemos llevar a cabo una crianza positiva?

A través de estos cinco concepto  básicos podemos iniciar la práctica de la crianza positiva:

 1. Amabilidad y Firmeza.

No es complacer a nuestros hijos e hijas en todo lo que no quieren hacer, es llegar a un acuerdo mutuo, explicándole sus responsabilidades. Si no quieren hacer alguna actividad de responsabilidad, con amabilidad explicarles por qué lo tiene que hacer y con firmeza no ceder a sus comentarios de no querer cumplir.

Como por ejemplo si nuestro hijos e hijas no quiere hacer su cama, que es su responsabilidad nosotros como madres, padres o cuidadores con amabilidad, respeto y paciencia, debemos  expresarle todas las posibles consecuencias que se pueden originar si no hacer tal actividad y con firmeza decirles hacerle ver sus responsabilidades.

2. Mantener la dignidad y el respeto:

La forma de mantener el respeto y la dignidad es relacionarnos nosotros como padres, madres o cuidadores con nuestros hijos e hijas con respeto, es decir sin humillaciones, sin hacerlos sentir mal, sin gritarles o golpearlos y mantener una relación de respeto mutuo.

Como por ejemplo cuando los regañamos o los tratamos a nuestros hijos e hijas con gritos, golpes o malos tratos, y eso no hace sentir muy mal, y por consecuencia nuestros hijos se ponen mal, esto no es un trato de respeto de nosotros como madres, padres o cuidadores hacia ellos.

 3. Acompañamiento:

Acompañar a nuestros hijos e hijas cuando sientan que no pueden es nuestra responsabilidad como padres, madres y cuidadores, acompáñalo en el proceso.

Un ejemplo puede hacer o tiene las habilidad desarrollada para poder hacer alguna actividad, como pintar, hacer la tarea, es nuestra obligación como madres, padres o cuidadores acompañar e identificar la causa en este proceso de aprendizaje con paciencia.

4. Mantener la calma:

Nosotros como padre, madre o cuidadores, mantener la calma en las diferentes situaciones que se nos presentan, para transmitirle calma y de esta forma nuestro hijos e hijas se conduzcan de la misma manera ante las situaciones.

Puede ser que nuestras conductas de madres, y padres o cuidadores muestran un reflejo del comportamiento que esperamos de nuestros hijos e hijas, es decir los tratamos con calma y respeto nuestros hijos nos trataran con calma y respeto y de esta forma se conducirán.

5. Respetar sus cualidades:

Nos corresponde como padre, madre o tutores, valorar las diferentes cualidades de nuestros hijos, hijas, es decir identificar de acuerdo a sus habilidades y edad en que lo que hacen de forma diferente valorar a cada uno de nuestro hijos e hijas.

Valorar las cualidades de nuestros hijos, e hijos, es fácil comparar las habilidades entre todos nuestros hijos, nosotros debemos de respetar su individualidad es decir si uno es bueno para las matemáticas, pero no para el deporte, es nuestro deber como padres, madres o cuidadores respetar su individualidad.

20 Estrategias para la crianza

1. Creencias que respaldan una conducta: 

Como nuestras creencias van a influir en nuestros pensamiento o sentimiento, las decisiones que tomemos deben ser con base a lo que pensamos o sintamos, es decir, si pensamos en que nuestros  hijos e hijas nos generan angustia o stress, de esta forma será nuestro actuar como padres, madres o cuidadores, por eso es importante iniciar con un proceso mental en calma.

2. Conocer quien son ellos:

Platiquemos más con nuestro hijos e hijas, el conocer quienes son sus amigos, cuales son sus gustos, para entender qué sucede dentro de ellos, respetar el punto de vista de nuestros hijos, hijas, unas preguntas que nos pueden ayudar a conectar más son; ¿Qué cosas te molestan? ¿Qué es lo que te da más alegría?, ¿comparte una cosa que te haga sentir triste? ¿Qué es lo que más te gusta de ti? ¿Qué cosas te dan vergüenza?

3. Ser firme y generoso: 

Puede ser complicado para nosotros como padre, madres o tutores, generar este equilibrio, necesitamos una balanza para que  de forma positiva podamos ponerles límites, no de forma autoritaria, con un vocabulario adecuado, mesurando los gestos y tono de nuestra voz. 

 4. Enfocar en el futuro en lugar del pasado:

Podemos iniciar centrarnos en las soluciones, es decir, prevenir las acciones del futuro, podemos considerar que nuestros hijos e hijas piensen en alguna solución, que ellos propongan la solución que hacer diferente para una acción determinada que puedan mejorar, permitir que sean proactivos, eso les ayudará enfocarse en la solución no en la acción que la generó.

5.  Reuniones familiares y tiempo de estar juntos:

Es importante para que funcione la crianza positiva que todos los involucrados en el desarrollo de nuestros hijos e hijas necesitan estar convencidos de la crianza positiva y hacer los cambios.  Para ello podemos involucrar a toda la familia, todos en familia tengamos tiempo para conocerse para divertirse, de esta forma se está capacitando para la vida real. A través de un juego podemos desarrollar estrategias.

6. Ofrecer seguimiento:  

Nosotros como papás, mamás y cuidadores, podemos Identificar sus áreas de oportunidad, y así ayudarlos a mejorar estas habilidades. Nosotros como padres, madres y cuidadores  debemos acompañarlos en estas actividades, que sientan nuestro apoyo pero que no se sientan juzgados. Podemos expresar palabras de aliento, generando confianza. Una forma de dar seguimiento, es generar un plazo específico de común acuerdo para lograr un objetivo. 

7. Preguntar en vez de ordenar:

Como papá, mamá o cuidadores no debemos dar órdenes, podemos preguntar, escuchar a nuestro hijos e hijas de forma consciente tomar en cuenta lo que nos dicen cómo se sienten o lo que les pasa. No preguntar las cosas que ya sabemos, o que son obvias, no son útiles y sobre todo no hacerlos sentir mal.

8. La rutina empodera:

Si no establecemos rutinas diarias, nuestros hijos e hijas, pueden experimentar caos por la falta de estructura. Las rutinas y las responsabilidades que asignamos deben ir de acuerdo a la edad de nuestros hijos e hijas. Evitando la lucha de poder anticipando las actividades, para obtener el beneficio esperado. El tener claro que va suceder les genera calma y estabilidad es decir, el saber que es lo que tiene que hacer ayuda a que podamos funcionar de una forma ordenada y estructura en nuestras casas.

9. Aprender de los errores:

Podemos compartir con nuestros hijos e hijas que todos aprendemos de nuestros errores. No enfocarnos en comentarios como que no son exitosos, o que son malos para algo en concreto, pues esto les genera ansiedad ocasionando que nos oculten cosas. Podemos explicarles que los errores son oportunidades, ayudándolos a reconocer los errores y resarcir para crecer y reconocer, conciliar y resolver. Es decir enseñarles cómo se puede resolver, apoyarlos en generar estrategias de cómo solucionar el error que cometieron generando confianza. 

10. Brindar opciones:

Confiemos en las capacidades de nuestro hijos e hijas, para ello es necesario respetar sus puntos de vista, lo que les gusta. Ofrecer opciones para elegir les permite que se sientan escuchados y respetados, que generen un criterio propio y se sientan satisfechos con su elección. Podemos proporcionar alternativas de las cosas que son negociables de las que no son responsabilidades, como el lunch que prefiere, la película que quieran ver. 

11. Planificar y anticipar

El que planifiquemos las actividades con nuestros hijos e hijas nos ayudará anticipar la consecuencia y disminuirá la sensación de castigo en ellos. Pidiéndoles las acciones claras que necesitan cumplir, cuáles son las responsabilidades que tienen que cubrir para poder obtener el beneficio o cual es la conducta esperada. Aclararles qué sucederá en caso de que no se cumplan y que no se tendrá el beneficio esperado. Para dar claridad de sus responsabilidades nos podemos apoyar en alguna herramienta visible, como puede ser a través de un calendario que esté visible para todos.

12.  Decidir qué se puede hacer: 

Podemos iniciar por regularnos a nosotros mismos, manejar nuestras emociones generando confianza y seguridad ante nuestro hijos e hijas. No podemos controlar a nuestro hijos e hijas, tampoco sus emociones pero nosotros sí podemos gestionarnos. Podemos explicarles lo que sí está permitido y lo que no se puede hacer. Orientarlos, sugerir y aprender en conjunto que sus conductas se pueden modular con respeto, ayudándolos a entender que son responsables de sus propios actos.

13. Cuidar el lenguaje:

Es importante cuidar el momento y la forma en que nos comunicamos con nuestros hijos e hijas. Consideremos que la comunicación es compleja, por lo que podemos utilizar las señales no verbales, respetar lo que están haciendo, no interrumpir sus actividades. Siendo respetuosos con nuestros hijos e hijas, en esa medida ellos también lo serán con nosotros, entre más sencillo sea el vocabulario será mejor.

14. Oportunidad responsabilidad y consecuencia:

Para toda oportunidad hay una responsabilidad, si nuestros hijos e hijas desean una oportunidad se debe conversar con ellos sobre cual es la responsabilidad que deben cumplir. No como una amenaza, sino desde la perspectiva de que conozcan cuáles son tus responsabilidades. Y en caso de que no se cumpla saber que habrá una consecuencia congruente, con esta claridad evitamos la lucha de poder. 

 15. Consecuencias naturales:

Se trata de que nuestros hijos e hijas conozcan cuales son las consecuencias naturales de sus acciones. Lo que decida nuestro hijo o hija por sí mismo genera una consecuencia natural que puede ser agradable o desagradable y que tendrá que asumir. Por ejemplo si no hizo la tarea, él asumirá el resultado de sus calificaciones, es  decir los actos te llevan a la consecuencia. 

16. Consecuencias lógicas:

Es importante ser conscientes y coherentes, estas consecuencias lógicas están relacionadas con una acción directa que se cometió. Por ejemplo si en alguna ocasión se burla de otro compañerito, la consecuencia lógica no se debe ser humillar para resarcir el daño. Las consecuencias deben ser respetuosas y razonables, van directamente relacionadas con la acción que no es permitida. Es decir la consecuencia debe estar directa o sujeta a la acción que queremos corregir,  debemos ser amables y firmes. 

17. Eliminar el castigo:

El castigar a nuestros hijos e hijas no soluciona el problema de raíz, podemos generar un resentimiento de nuestros hijos e hijas hacia nosotros, debemos asignar una consecuencia natural y lógica, que puede incluso ser propuesta por nuestros hijos e hijas para ayudarlos a aprender a resolver problemas. Es necesario que se involucren para resarcir la acción o falta, esto implica ayudar a nuestros hijos e hijas a proponer acciones para cubrir las consecuencias, apoyarlos para conseguirlo y solucionar el problema.

18. Animar y motivar:  

Debemos animar en lugar de elogiar, es importante identificar los logros de nuestros hijos e hijas hacerles ver que pueden mejorar alguna actividad, si desde nuestro punto de vista vemos que puede hacerlo platicar con nuestros hijos e hijas que pueden mejorar mejor a través de la práctica esforzándose poco a poco, para que no se vuelvan soberbios generando conciencia de mejorar cada día.

Si por el contrario solo estamos alabando a nuestros hijos e hijas, diciéndoles lo bien que lo hacen, y no es de esta forma, no los estamos fomentando una motivación real, solo se está animando.

19. Honestidad emocional:

Compartir nuestras emociones como papá, mamá o cuidadores a nuestros hijos e hijas,puede ayudarlos a que se familiaricen con estas emociones y poco a poco las puedan identificar y expresar a partir de nuestro ejemplo. Para ello podemos platicar con ellos de cómo nos sentimos cada día en cada momento, como fue nuestro día en el trabajo y sobre todo no ocultar nuestras emociones incómodas. 

20. Asegurar que llegue el mensaje de cariño:

Es importante abrazarlos, sentir a nuestros hijos e hijas, pero más importante es conectar es decir que les llegue el mensaje de que los amamos. Así como también permitir que nuestros hijos e hijas nos puedan demostrar su cariño y acercamiento, poder generar un ambiente de cariño.

Podemos iniciar en cualquier momento  o continuar con una crianza respetuosa hacia nuestro hijos e hijas, con base al compendio de herramientas que hemos compartido, la crianza respetuosa pone el foco en las necesidades de nuestros hijos e hijas, comprender sus emociones, de acuerdo a su desarrollo.

No olvidar que es un método que se basa en la importancia del vínculo emocional que desarrollamos con nuestros hijos e hijas con la finalidad de poder otorgarles  seguridad y estabilidad emocional.

¡Gracias por llegar hasta el final! 

Descubre más del impacto y desarrollo de habilidades que generamos en infancias y adolescencias en nuestras redes sociales y diversos contenidos digitales.

Redacción PlayAprende

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