Generar vínculos afectivos con nuestros hijos e hijas.

¿Qué tanto conocemos a nuestros hijos e hijas? ¿Conocemos a su mejor amigo? ¿Conocemos su ropa favorita? ¿conocemos su comida favorita? ¿conocemos el nombre de la canción favorita o artista favorito?

Podemos iniciar imaginándonos cómo era nuestra niñez, cómo se creó ese vínculo con nuestros padres cuando éramos niños. ¿Cómo era el acercamiento con nuestros padres? ¿Nos sentimos amados, confiados, seguros o por el contrario nos sentimos angustiados, inseguros o intranquilos?. ¿Disfrutamos su presencia? ¿Confiamos en ellos, tenían muestras de cariño? ¿Teníamos libertad ante ellos de expresar cualquier emoción o situación y sentíamos que éramos escuchados?. 

A partir de lo que nosotros vivimos en nuestra niñez, sabemos cómo era nuestra relación con nuestros padres. Esta reflexión nos puede servir como referencia para pensar en cómo queremos que sea el vínculo afectivo con nuestros hijos e hijas, y nos ayuda  a pensar si lo estamos haciendo de forma correcta.

¿Qué es un vínculo afectivo?

El vínculo afectivo es un lazo de amor, empatía y cuidado mutuo que une a las personas entre sí, es una  expresión de amor a los demás. Es un lazo afectivo que surge principalmente entre padres, madres y/o  cuidadores con nuestros hijos e hijos, es profundo y facilita la conexión a través del tiempo y el espacio.

¿Por qué es importante generar un vínculo ?

Un vínculo afectivo saludable:

  • Proporciona la sensación de bienestar y seguridad, 
  • Es la base del desarrollo humano, nosotros como padres o cuidadores, somos el modelo de referencia afectiva, que constituye la base para la forma en que nuestros hijos e hijas generarán sus relaciones afectivas futuras.
  • Es esencial para la construcción nuestra identidad y equilibrio emocional 
  • Garantiza relaciones futuras de confianza

Cómo se rompe el vínculo afectivo y cómo podemos fortalecerlo.

Los problemas de salud mental puede afectar el vínculo afectivo con nuestros hijos o hijas el cual si se padece de algún trastorno mental, se debe de atender a través de diagnosticar para poder explicarle a nuestro hijos e hijas lo que está sucediendo y a través de la comunicación robustecer el vínculo afectivo.

La falta de interacción con nuestros hijos e hijas justificamos la falta de convivencia por los deberes que tenemos como padres, madres o cuidadores, podemos explicarles el motivo de nuestra ausencia y de esta forma se genera el vínculo, cuando los involucramos en el tema y les explicamos las causas del por que nos tenemos que ausentar.

Nuestra ausencia como padres, madres o cuidadores, en acciones de la vida cotidiana, como el momento de bañarse, la hora de dormir, la hora de los alimentos, podemos hacer un  esfuerzo de nuestra rutina para hacer un  espacio, para estar presentes en estas actividades y sobre todo en las actividades escolares, como festivales, juntas de escolares, que son de  suma importancia.

No escuchar a nuestros hijos e hijas  es decir solo oirlos pero no estar atentos en los temas que nos comparten, ellos lo detectan y de esta forma se rompe el vínculo , ser buenos escucha e involucrarnos en sus temas fortalece el vínculo con ellos.

La forma en que les hablamos a nuestros hijos e hijas, como por ejemplo si utilizamos los gritos para pedirles las cosas, generamos que se bloquee la comunicación en esta parte podemos hacer uso de la  de lo aprendido en la Inteligencia Emocional no permitir que le emoción o el estrés nos invada al momento de conectar con ellos.

La indiferencia, involucrarnos en sus gustos, amigos aunque nosotros como padres, madres  o cuidadores no coincidimos en sus gustos, debemos involucrarnos en sus temas para que de esta forma se  pueda fortalecer el vínculo afectivo con ellos.

En el contexto Social, si no nos es posible estar en algunas ocasiones en su entorno social, es muy importante cuidar su entorno más cercano, para protegerlo y no exponerlo en los círculos sociales en los cuales convive.

Lo más importante es recordar que podemos  reconectar con nuestros hijos e hijas, nunca es tarde podemos iniciar en cualquier momento si no está fortalecido el vínculo afectivo con ellos o en algún momento se fracturó.

¿cómo se construyen y alimentan los vínculos afectivos?

El fortalecimiento del vínculo afectivo se genera de forma progresiva desde que son bebés, al momento de nacer, al momento de jugar, al momento de leer un cuento o platicar, es decir se construye de forma cotidiana.

Podemos considerar esta lista de siete actividades cotidianas que nos ayudarán de forma práctica y sencilla a robustecer el vínculo afectivo con nuestros hijos, hijas.

1.-Podemos iniciar en nuestra vida diaria, teniendo la disposición al interactuar con nuestros hijos e hijas, involucrándonos en  actividades de su interés, generando en algún momento del día preguntas como cuáles son sus intereses, gustos o simplemente como está su día.

2.-Otra forma de generar un vínculo afectivo es fomentar a nuestros hijos e hijas las relaciones con los demás, es importante dejarlos crecer y darles la oportunidad de actuar como ellos son realmente con otras personas, y si algún comportamiento nos parece que no es el adecuado, se puede platicar con nuestros hijos o hijas en privado, de ninguna forma descalificar en público de esta forma los respetamos.

3.-Generando un esquema de seguridad afecto y tranquilidad, podemos generarlo a partir de hacerles sentir nuestro afecto, no descalificar sus emociones por mínimas que nos parezcan, generar empatía con las emociones que nos expresan, escucharlos y sobre todo mantener la calma.

4.-La Confianza, escucharlos no juzgarlos, como papá o mamá o  cuidadores debemos tener más empatía con los que nuestros hijos e hijas con lo que nos  comparten, involucrarnos en las tendencias actuales para poder entenderlo; Generando confianza a través del respeto mutuo, es decir si les pedimos respeto cuando estamos estresados, cansados, también debemos permitir y aceptar cuando nuestros hijos e hijas nos piden espacio o respeto de espacio físico que necesitan en ese momento.

5.- Reconocer sin engrandecer, podemos darle apoyo sin exagerar y hacerles ver sus errores de forma positiva, para que no crezcan con la creencia que no cometen errores, es decir explicarles lo hicieron bien, pero también enfatizar lo que no hacen bien, que pueden mejorar, cómo pueden mejorar, si se esfuerza más lo pueden lograr, es decir fomentarles que la mejora continua es algo de la vida cotidiana.

6.-Conversación vs. Interrogatorios, podemos darles tiempo a nuestros hijos o hijas sin abordarlos con cuestionamientos rápidos, la comunicación debe fluir como si estuviéramos con alguna otra persona, no basar nuestra comunicación en solo preguntas directas,  esperar a que nuestros hijos e hijas expresen lo que nos quieran comunicar, con empatía , podemos compartirles una experiencia propia  para generar confianza e interacción mutua, que la comunicación sea de ida y vuelta de ambas partes, respetando lo que piensa y lo que nos dicen sin juzgarlos.

Respeto: existen tres puntos importantes dentro del respeto. 

Los límites,  podemos  respetar sus acciones, respetar sus propios límites  por ejemplo: Respetar la situación de saludar a la familia de forma que ellos quieran, pero también poniendo el límite de saludar es importante la forma es la que se puede modificar de esta forma los empoderamos  y respetamos sus propias decisiones 

Otro punto importante del respeto, es respetar sus espacios físicos, es decir, hay espacios privados y espacios abiertos, los cuales son los límites en cada entorno, en un espacio privado se pueden bañar, en un espacio abierto puedes realizar algún deporte, no porque seamos la  autoridad en casa tenemos derecho a entrar a su habitación sin consultar antes de entrar. 

Los tiempos también son relevantes, respetemos los propios tiempos de forma individual, es decir, seleccionar un tiempo específico para cada uno de los hijos, hijas, generando tiempo de calidad, así como respetar los tiempos designados con sus amigos para que puedan identificar con base a estas relaciones de amistad, las relaciones sanas de amistad identificar las relaciones sanas.

Podemos recordar  que los vínculos afectivos, se pueden generar en cualquier momento del día, con cualquier actividad cotidiana y si están fracturados también se pueden reconstruir en cualquier etapa de nuestros hijos e hijas.

Generando espacios de 5 a 20 minutos de forma diaria nos ayudan a fortalecer ese vínculo afectivo, generando un espacio de conexión desde hacer bromas, sin juzgar, preparando en conjunto con nuestros hijos e hijas , haciendo un proyecto escolar juntos, o jugando algún juego de mesa, no olvides que “El vínculo afectivo es de ida y vuelta“.

¡Gracias por llegar hasta el final! 

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Redacción PlayAprende

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